La presión suave y constante reduce la sobrecarga
del sistema nervioso y aquieta la mente.
Es una forma simple y física de volver al eje.
El peso relaja el cuerpo, baja el ritmo cardíaco y de la respiración.
Ayuda a dormir más rápido, por más tiempo y sin interrupciones.
Te despertás sintiéndote realmente descansado.
La contención alivia la ansiedad,
mejora el ánimo y aporta estabilidad.
El equilibrio emocional también
se construye desde el cuerpo.